Fue un partido duro. El Pincha tenía que ganar para asegurarse el pase a octavos, y a los 92′ con un cabezazo de Amondarain logró clasificarse a la siguiente etapa de la Copa.
Estudiantes de La Plata vivió una noche inolvidable en UNO. Cuando parecía que la eliminación era inevitable, el equipo dirigido por Alexander Medina encontró un gol agónico en tiempo de descuento, venció a Independiente Medellín y logró la clasificación a la siguiente fase de la Copa Libertadores.
El héroe de la noche fue Mikel Amondarain, que a los 92 minutos apareció por detrás de todos para conectar de cabeza una pelota peinada en el segundo palo y marcar el tanto que hizo estallar al estadio Jorge Luis Hirschi.
Sin embargo, el desahogo no fue inmediato. Apenas la pelota entró, el asistente levantó la bandera y todo UNO quedó paralizado. El gol era anulado por supuesto offside y la clasificación parecía escaparse otra vez.
Pero entonces intervino el VAR. Fueron segundos eternos de silencio, tensión y expectativa hasta que finalmente llegó la decisión: gol válido.
El estadio explotó. Jugadores, cuerpo técnico e hinchas celebraron con una mezcla de alivio, locura y emoción después de una noche cargada de sufrimiento.
El Pincha había sido claramente superior durante gran parte del partido. Manejó la pelota, jugó en campo rival y arrinconó a un Medellín que apostó casi exclusivamente a defenderse y resistir.
La gran figura del equipo colombiano había sido el arquero Eder Chaux, que sostuvo el empate durante gran parte de la noche con atajadas claves ante Guido Carrillo y Tobio Burgos.
Pero la insistencia tuvo premio en la última jugada del partido. Estudiantes terminó encontrando una clasificación épica, de esas que quedan grabadas en la memoria de los hinchas.
