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El Tribunal de Primera Instancia de Pristina sentenció a Endrit Nika por el asesinato agravado de la joven de City Bell. La familia agradeció el fallo, pero apelará para que la pena sea mayor.
El Tribunal de Primera Instancia de Pristina condenó a 18 años de prisión a Endrit Nika por el asesinato agravado de María Clara Urdangaray, la joven oriunda de City Bell que fue asesinada en 2023 en un hotel de Fushë-Kosovo. La familia de la víctima estuvo presente en la audiencia y, aunque celebró que “se conociera la verdad”, adelantó que apelará la sentencia por considerarla insuficiente.
El veredicto fue dictado por el tribunal presidido por el juez Gazmend Bahtiri e integrado por los magistrados Gëzim Ademi y Alltën Murseli. Tras analizar la prueba testimonial y material, los jueces concluyeron que se acreditó “más allá de toda duda fundada” la responsabilidad penal del acusado, encuadrando el hecho en el delito de “asesinato agravado”, previsto en el Artículo 173 del Código Penal kosovar.
Durante el proceso participaron el fiscal Armend Hamiti, el acusado junto a su defensor Drilon Imeri y la parte damnificada con su representante legal. Cabe recordar que el 28 de mayo de 2025 Nika se había declarado inocente.
“Clarita tuvo justicia”
Tras conocerse la sentencia, la madre de la joven, Magdalena Delmonte, habló en la puerta del tribunal y expresó: “Nosotros siempre confiamos en la Justicia de Kosovo. Clarita tuvo justicia. Gracias Kosovo”. La familia destacó el trabajo del fiscal y el compromiso con el esclarecimiento del caso.
No obstante, la abogada de los Urdangaray señaló que esperaban una pena mayor por la gravedad de los hechos y por las maniobras desplegadas —según denunciaron— para intentar garantizar la impunidad del acusado. En ese sentido, confirmó que apelarán el fallo con el objetivo de que se eleve la condena.
El intento de soborno que sacudió el juicio
En la antesala de la sentencia, el caso se vio atravesado por un escándalo luego de que un canal de televisión de Pristina difundiera imágenes de una cámara oculta en la que se observaría a Ismail Nika, padre del acusado, pagando 50.000 euros para intentar influir en el proceso judicial.
Según trascendió, el propio hombre habría denunciado posteriormente que fue “estafado”, ya que pese al pago su hijo terminó condenado. El episodio generó fuerte repercusión pública y abrió interrogantes sobre un presunto intento de manipular el juicio.
Con la condena ya dictada, la familia de María Clara buscará ahora que la pena sea revisada en una instancia superior, mientras Endrit Nika permanecerá detenido cumpliendo la sentencia impuesta por la Justicia kosovar.
