El fuerte salto en combustibles y carne disparó el índice mensual de la consultora Equilibra, que advierte que en solo tres meses se consumió la pauta inflacionaria de todo el año.
La estabilidad de precios que el Gobierno de Javier Milei utiliza como bandera principal de su gestión acaba de recibir un duro revés. Según el último relevamiento de la consultora Equilibra, dirigida por Martín Rapetti y Diego Bossio, la inflación de marzo alcanzó el 3,3%, impulsada principalmente por los aumentos en regulados y alimentos básicos.
Este dato no es solo una cifra estadística: representa el quiebre de la meta anual establecida por Luis Caputo en el Presupuesto. En apenas un trimestre, la suba acumulada de precios superó el 9%, devorando las proyecciones oficiales y poniendo en duda la efectividad del ajuste fiscal y la apertura importadora como frenos para la inercia inflacionaria.
Los motores de la suba: Nafta y Carne
El informe detalla que el incremento fue traccionado por dos sectores que impactan de lleno en el consumo popular:
- Combustibles: Con un alza del 9,8%, motorizada por el contexto internacional y los ajustes en surtidores.
- Carne: Registró un salto del 7,5%, liderando la suba en el rubro de alimentos y bebidas.
«La inflación trimestral ya supera el 9% y la pérdida del poder adquisitivo para el último trimestre será de más del 3%», advirtió Diego Bossio en diálogo con LPO, subrayando el deterioro del salario frente a este nuevo escenario.
Un escenario de shocks
A pesar de la cifra «alarmante», el análisis de Equilibra —que releva semanalmente 130.000 precios— concede que marzo fue un mes de «shocks externos». El inicio de las clases y la inestabilidad en Medio Oriente impactaron en la inflación núcleo, que también se ubicó en el 3,3%.
En el horizonte cercano, la única señal de alivio proviene de la tregua de precios de YPF, que prometió congelar el valor de la nafta por 45 días. Según la consultora, si el mercado acompaña esta medida, el impacto en abril podría limitarse a 0,4 puntos porcentuales, permitiendo un respiro momentáneo en una economía que camina por la cornisa del cumplimiento de sus propias metas.
