El espacio rinde homenaje al sobreviviente de la dictadura cívico-militar argentina y a 54 víctimas del terrorismo de Estado en una jornada de memoria y reconocimiento colectivo.
El intendente de La Plata, Julio Alak, encabezó la inauguración de la plazoleta Víctor Basterra en la localidad de Tolosa, en un acto que reunió a organismos de derechos humanos, familiares y vecinos.
El nuevo espacio, ubicado en 528 bis y 115, homenajea al obrero gráfico y militante peronista secuestrado durante la última dictadura, y busca preservar su legado como símbolo de memoria, verdad y justicia.
Durante la actividad también se descubrió una placa en conmemoración de 54 hombres y mujeres de Tolosa que fueron víctimas del terrorismo de Estado, en un gesto colectivo de reconocimiento y recuerdo.

“Agradecemos la iniciativa de los vecinos y vecinas de concretar este reconocimiento en busca de preservar la memoria colectiva y honrar la historia de lucha y resistencia en el barrio”, expresó el jefe comunal, acompañado por autoridades, referentes de organismos de derechos humanos y familiares de detenidos-desaparecidos.
La inauguración se enmarcó en la agenda organizada por el Municipio por la Semana de la Memoria, que incluyó distintas actividades culturales, educativas y de reflexión en diversos puntos de la ciudad.

El legado de Víctor Basterra
En agosto de 1979, Víctor Basterra fue secuestrado junto a su familia y trasladado a la ESMA, donde permaneció desaparecido y fue sometido a condiciones de trabajo forzado debido a su oficio como gráfico.
Durante su cautiverio, fue obligado a realizar tareas de documentación para falsificar identificaciones. En ese contexto, y arriesgando su vida, logró copiar y ocultar fotografías y negativos que registraban a los represores.
Hacia el final de la dictadura, consiguió sacar ese material clandestino de la ESMA, escondiéndolo entre sus pertenencias durante salidas vigiladas.

Tras el retorno de la democracia, entregó ese archivo a la CONADEP. Ese conjunto de pruebas, conocido como “Archivo Basterra”, fue clave para identificar a responsables de crímenes de lesa humanidad y resultó fundamental en el Juicio a las Juntas y en procesos judiciales posteriores.
Su testimonio y el material recuperado contribuyeron a visibilizar el funcionamiento del terrorismo de Estado y a avanzar en el juzgamiento de los responsables, consolidando su figura como un actor central en la construcción de memoria, verdad y justicia en la Argentina.
