Cuatro delincuentes armados irrumpieron en una vivienda de la zona rural, redujeron a una madre y a su hija y escaparon con dinero, celulares y otros objetos de valor tras un violento robo que duró menos de diez minutos.
Una mujer de 36 años y su hija de 12 vivieron momentos de extrema tensión durante un violento robo ocurrido el domingo por la tarde en una quinta ubicada sobre la Ruta 36, a la altura del kilómetro 71.
Según denunció la propietaria del predio, todo comenzó alrededor de las 17.30, cuando escuchó ladrar a sus perros y salió a verificar qué sucedía. En ese momento descubrió a dos hombres vestidos de negro y con el rostro cubierto dentro de su propiedad.
La mujer intentó refugiarse en la vivienda, pero los delincuentes la siguieron y derribaron la puerta de una patada. Una vez dentro, comenzaron a gritar «¡Policía!» para intentar confundir a las víctimas y rápidamente exhibieron armas de fuego, con las que las amenazaron.
Los asaltantes obligaron a la mujer y a su hija a tirarse al piso mientras exigían dinero de manera insistente. En medio del ataque, la dueña de casa recibió un culatazo en la cabeza.
La situación se volvió aún más intimidante cuando otros dos cómplices ingresaron a la propiedad y se sumaron al robo. En total, fueron cuatro los delincuentes que actuaron en el lugar.
Aunque toda la secuencia duró menos de diez minutos, las víctimas describieron el episodio como interminable. Finalmente, los ladrones escaparon con alrededor de 500 mil pesos en efectivo, los DNI de ambas mujeres, dos teléfonos celulares, un secarropas y una garrafa de 10 kilos.
De acuerdo con el testimonio de la damnificada, los delincuentes se movilizaban en dos motocicletas. La Policía investiga el hecho y trabaja para identificar a los responsables.
