El presidente de Estados Unidos aseguró que no continuará las negociaciones con Teherán y dejó abierta la posibilidad de nuevos ataques tras la reciente escalada militar entre ambos países.
La tensión en Medio Oriente volvió a encenderse luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que el alto el fuego con Irán “ha terminado” y descartara continuar las conversaciones diplomáticas con el régimen iraní.
Las declaraciones llegaron después de una nueva escalada bélica que incluyó bombardeos estadounidenses sobre 80 objetivos iraníes y una posterior respuesta de la Guardia Revolucionaria de Irán, que lanzó ataques contra 85 instalaciones militares de Estados Unidos ubicadas en Bahréin y Kuwait.
Durante una conferencia en Ankara junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, Trump sostuvo que ya no confía en las autoridades iraníes y consideró que cualquier negociación futura sería una pérdida de tiempo.
“Para mí, esto ha terminado. No quiero seguir tratando con ellos”, expresó el mandatario, quien además acusó a Irán de incumplir compromisos vinculados al desarrollo de armas nucleares.
Trump aseguró que Washington había permitido una pausa en las operaciones militares para que Irán pudiera realizar el funeral del líder supremo Alí Jamenei, fallecido durante los primeros ataques del conflicto iniciado el pasado 28 de febrero. Sin embargo, afirmó que posteriormente Teherán retomó las hostilidades con ataques contra embarcaciones estadounidenses.
En ese contexto, el mandatario defendió la ofensiva militar lanzada por su país y advirtió que Estados Unidos responderá con firmeza ante cualquier nueva agresión.
Groenlandia volvió a aparecer en el discurso de Trump
Durante la misma intervención, Trump insistió con su polémica intención de que Estados Unidos tome control de Groenlandia, territorio autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca.
El presidente sostuvo que la isla tiene una importancia estratégica fundamental para Washington y cuestionó que haya sido devuelta a Dinamarca tras la Segunda Guerra Mundial.
“Groenlandia es muy importante para Estados Unidos. No debimos devolvérsela”, afirmó.
Las declaraciones generaron repercusiones internacionales en medio de un escenario global marcado por la incertidumbre, el aumento de los conflictos armados y la preocupación por una posible reactivación de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
