Las pericias genéticas detectaron rastros de Nicolás Damián Arévalo en elementos clave hallados en la escena del crimen. En cambio, los análisis realizados sobre el otro imputado, Jonatan Perunetti, dieron resultado negativo.
La investigación por el asesinato de Pablo Mieres sumó en las últimas horas una prueba considerada clave para esclarecer el caso. Los resultados de las pericias genéticas realizadas sobre distintos elementos secuestrados en la escena del crimen confirmaron la presencia de ADN de Nicolás Damián Arévalo, uno de los principales acusados por el homicidio.
Según informó Cristian González, abogado de la familia de la víctima, los análisis se realizaron sobre las toallas encontradas en el lugar, los cordones utilizados para inmovilizar las muñecas y los tobillos de Mieres y muestras obtenidas mediante hisopados practicados en las manos de la víctima. En todos los casos, los estudios arrojaron compatibilidad genética con Arévalo.
Para los investigadores, se trata de una de las evidencias más contundentes incorporadas hasta el momento al expediente que lleva adelante el fiscal Gonzalo Petit Bosnic, ya que vincula directamente al imputado con elementos utilizados durante el ataque.
En contraste, las pericias practicadas sobre Jonatan David Perunetti, señalado como presunto coautor del crimen, no detectaron rastros de su ADN en ninguno de los objetos analizados. Sin embargo, continúa imputado en la causa debido a otros indicios que, según la investigación, lo ubican en una posición comprometida.
Entre esos elementos figuran registros de cámaras de seguridad que lo mostrarían en distintos puntos de La Plata durante las horas posteriores al asesinato y la sospecha de que habría utilizado la tarjeta SUBE perteneciente a la víctima tras el crimen.
Actualmente hay tres personas detenidas en el marco de la causa. Arévalo fue el primer sospechoso arrestado, mientras que Perunetti fue imputado meses después como presunto coautor. Ambos se encontraban en situación de calle al momento del hecho y, de acuerdo con la investigación, abandonaron repentinamente los lugares donde solían permanecer tras el asesinato, una circunstancia que fortaleció las sospechas en su contra.
