Una ex empleada de la pastelería Tara Verde relató situaciones de tensión laboral, sanciones económicas sin previo aviso y demoras en el pago de sueldos.
Una ex trabajadora de la pastelería sin TACC Tara Verde, ubicada en la ciudad de La Plata, denunció públicamente una serie de situaciones que —según su testimonio— marcaron su experiencia laboral durante los dos años que se desempeñó como pastelera en el lugar.
De acuerdo con el relato, uno de los principales conflictos dentro del establecimiento estaba vinculado al clima laboral que se generaba con la presencia del propietario del local. “Cuando llegaba se creaba un ambiente tenso. Siempre había algo que estaba mal o algo para reprochar”, explicó la ex empleada, quien aseguró que la dinámica de trabajo era “muy cambiante” y que las indicaciones podían modificarse de un día para otro.
Según detalló, esa situación generaba malestar entre los trabajadores porque, independientemente de lo que se hiciera, “siempre había una insatisfacción constante”. En su caso, contó que mientras estaba a cargo de la producción podía recibir indicaciones específicas sobre cantidades a elaborar, pero luego era cuestionada por haber hecho “demasiado o demasiado poco”.

La ex trabajadora también señaló que el personal era responsabilizado por el desempeño del negocio. “Nos decían que las ventas eran malas porque se producía poco o porque se atendía mal al público”, indicó.
Otro de los puntos mencionados fueron presuntas sanciones económicas. Según su testimonio, en varias oportunidades se le descontó dinero del salario sin apercibimientos formales ni explicaciones claras. Además, aseguró que también podían recibir sanciones por cuestiones menores, como hablar entre compañeros o escuchar determinados tipos de música durante la jornada laboral.
En su relato también describió situaciones que, según afirmó, buscaban limitar el contacto entre empleados. Entre ellas, la colocación de separaciones físicas dentro del área de trabajo y cambios de turno para evitar que determinados trabajadores compartieran espacio o conversación.
En el plano salarial, la ex empleada sostuvo que, si bien el nivel de remuneración era inicialmente bueno, ese argumento era utilizado —según afirmó— para justificar otras exigencias o retrasos en los pagos. “Se repetía que cobrábamos bien y que por eso no teníamos que quejarnos”, expresó.
La situación se habría agravado a comienzos de 2026. De acuerdo con el testimonio, durante enero los salarios comenzaron a pagarse de forma parcial o con retrasos. “Nos daban dinero de a poco o tomábamos de la caja con autorización para cubrir parte de nuestros sueldos”, explicó. Según indicó, algunos trabajadores que dejaron el empleo tampoco habrían recibido la totalidad de lo adeudado.
La joven aseguró que su último mes de trabajo fue febrero y que hasta el momento —según afirmó— no recibió el pago completo del salario, la liquidación final ni los aportes correspondientes. En ese sentido, señaló que los aportes previsionales estarían adeudados desde octubre de 2025.
El testimonio también menciona presuntas irregularidades en el manejo de insumos dentro de la cocina. Según indicó, en algunas ocasiones se habrían utilizado materias primas sin certificación para productos sin TACC, e incluso ingredientes en mal estado. “Nos decían que los laváramos o que les sacáramos la parte con hongos”, sostuvo.
Por último, la ex empleada mencionó que el local habría cambiado recientemente parte de su propuesta gastronómica. Según explicó, el emprendimiento se presentaba inicialmente como vegano, pero posteriormente comenzó a incorporar lácteos y otros productos de origen animal, lo que —según dijo— generó críticas de parte de algunos clientes habituales.
Hasta el momento no hubo una respuesta pública del propietario del establecimiento respecto de estas denuncias. Mientras tanto, ex trabajadores evalúan los pasos a seguir ante la situación laboral que describieron.
