El intendente distinguió al equipo que desarrolló el satélite argentino Atenea, parte de la histórica misión de la NASA, y destacó el rol de las instituciones científicas en el posicionamiento aeroespacial de la ciudad.
El intendente de La Plata, Julio Alak, encabezó un acto de reconocimiento a los profesionales platenses que participaron del desarrollo y ensamblaje del satélite argentino Atenea, integrado a la misión Artemis II de la NASA, que llevó astronautas a la órbita lunar por primera vez en más de 50 años.
Durante la ceremonia, además, el jefe comunal declaró de Interés Municipal la labor de las instituciones involucradas por su aporte científico, tecnológico y académico, subrayando su rol en el posicionamiento de la ciudad dentro del desarrollo aeroespacial.
El proyecto fue seleccionado por la NASA entre iniciativas de 50 países, de los cuales solo cuatro lograron integrarse a la misión: Alemania, Arabia Saudita, Corea del Sur y Argentina. En ese marco, Atenea se destacó como el único satélite que logró operar con éxito en el espacio profundo.
“Este es un hecho que trasciende la ingeniería y la ciencia; es un hecho patriótico”, expresó Alak, quien además remarcó que el logro “reivindica la ciencia argentina y el talento nacional”. En esa línea, destacó el papel del sistema educativo y científico, al señalar que “estas capacidades son fruto de más de 200 años de construcción”.
Por su parte, el decano de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, Marcos Actis, valoró el carácter estratégico del desarrollo tecnológico y sostuvo que “no es un logro de un gobierno, sino una política de Estado”, al tiempo que remarcó la importancia de sostener proyectos a largo plazo.
El satélite fue desarrollado por el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), el grupo Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT) y el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), con supervisión de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la colaboración de diversas instituciones. Se trató, además, del único desarrollo latinoamericano seleccionado para la misión.
Los equipos de la Universidad Nacional de La Plata tuvieron un rol central en áreas clave como la ingeniería de sistemas, la estructura, el control térmico, la computadora de a bordo, las comunicaciones, el software y el sistema de navegación, entre otros componentes fundamentales para el funcionamiento del satélite.
En el acto, las autoridades entregaron diplomas a los profesionales que participaron del proyecto y placas a las instituciones involucradas, entre ellas la Facultad de Ingeniería, el CTA, el IAR y el SENyT.
Un desarrollo clave para la misión lunar
El satélite Atenea fue diseñado con múltiples sistemas que garantizan su operatividad en el espacio profundo. Su estructura brinda soporte y protección ante la radiación, mientras que la computadora de a bordo funciona como centro de control, ejecutando el software y gestionando datos y comandos.
El sistema de comunicaciones permite el envío y recepción de información en banda S, asegurando el vínculo con estaciones terrestres. A su vez, el sistema de control de actitud (ADCS) mantiene la estabilidad y orientación del satélite, clave para su funcionamiento energético y científico.
El sistema de energía, por su parte, administra la captación mediante paneles solares, el almacenamiento en baterías y la distribución de potencia. Además, el satélite cuenta con un receptor GNSS adaptado para operar en condiciones no convencionales y sostener la precisión en la navegación.
Finalmente, la misión incluyó el laboratorio en miniatura LabOSat, desarrollado por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), destinado a evaluar tecnologías espaciales y medir niveles de radiación en órbita.
De esta manera, el aporte platense volvió a posicionar a la ciudad como un actor relevante en el desarrollo científico y tecnológico a nivel internacional.
