La víctima fue hallada con una herida de arma blanca en el cuello. El asesino, Valentín Alcida, habría sido violento en la relación según las amigas de la joven.
Un estremecedor caso sacude a Rosario: un joven de 22 años asesinó a su pareja y, horas después, se quitó la vida tras arrojarse desde un edificio. La investigación apunta a un femicidio seguido de suicidio en un contexto marcado por antecedentes de violencia.
El hecho tuvo como víctima a Sophia Civarelli, también de 22 años, quien fue encontrada sin vida en el departamento que compartía con su novio, Valentín Daniel Alcida. La chica presentaba una herida de arma blanca en el cuello y, según las primeras pericias, el crimen habría ocurrido durante la tarde del jueves.
Horas más tarde, ya en la madrugada del viernes, Alcida llamó al 911 desde la terraza de un edificio en el centro de Rosario. En esa comunicación aseguró que su pareja se había autolesionado, pero luego de pasarle el teléfono a una amiga, se arrojó al vacío desde un octavo piso.
El joven fue trasladado de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde murió poco después como consecuencia de las graves heridas sufridas en la caída.
Cuando la Policía ingresó al departamento, encontró a Civarelli en la cama con un cuchillo en una de sus manos. Sin embargo, los elementos recolectados en la escena, junto con el análisis de cámaras de seguridad y los teléfonos celulares, llevaron a la fiscalía a descartar la hipótesis de suicidio y a avanzar con la calificación de femicidio.
Además, se hallaron cartas escritas por el agresor, en las que intentaba instalar la versión de que la joven se había quitado la vida. No obstante, los investigadores detectaron inconsistencias en ese relato.
La fiscal a cargo, Carla Ranciari, confirmó que en los dispositivos de ambos se encontraron indicios de situaciones previas de violencia de género. En esa línea, testimonios de allegados también reforzaron la hipótesis de una relación conflictiva.
Una amiga de la víctima aseguró que el vínculo estaba atravesado por celos, manipulación y episodios de violencia psicológica. Según relató, Civarelli había manifestado su intención de separarse, pero no lograba hacerlo por cuestiones económicas.
“Ella nunca se hubiera suicidado”, afirmó la joven, quien también describió al acusado como alguien “muy celoso y controlador”.
La causa quedó en manos de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas, que continúa con las pericias para reconstruir con precisión la secuencia de los hechos.
