El canciller chino, Wang Yi, habló con su par iraní y garantizó apoyo a la soberanía de Teherán, mientras el presidente de EE.UU. advirtió que la ofensiva “más fuerte” aún no comenzó.
La escalada bélica en Oriente Medio sumó este lunes un nuevo actor de peso. El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, se comunicó telefónicamente con su par iraní, Abas Araqchí, para expresarle el respaldo de Pekín en la defensa de la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Irán.
Se trata de la primera señal contundente de apoyo del gobierno chino al régimen iraní desde el inicio de los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en territorio iraní.
Mientras tanto, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que “la mayor oleada” de la operación militar contra Irán “aún está por llegar”. En una conversación telefónica con el periodista Jake Tapper, de CNN, el mandatario sostuvo que la ofensiva se encuentra en una fase inicial y que las acciones más intensas se desplegarán en los próximos días.
“Ni siquiera hemos empezado a atacarlos con fuerza. La gran oleada llegará pronto”, afirmó Trump, quien estimó que el conflicto podría extenderse alrededor de un mes, aunque remarcó que espera que no se prolongue más de lo previsto.
Represalias y expansión regional
La respuesta iraní no se limitó a objetivos directos en la zona de conflicto. Según los reportes, los ataques de represalia alcanzaron puntos estratégicos en países del Golfo y otras regiones, ampliando el radio del enfrentamiento y elevando la tensión en todo Oriente Medio.
En ese contexto, el respaldo de China introduce un nuevo equilibrio geopolítico en el conflicto y refuerza el alineamiento entre Pekín y Teherán en un escenario que ya involucra a las principales potencias militares del mundo.
La guerra, lejos de estabilizarse, suma actores y amenaza con profundizar su impacto en la seguridad internacional y en los mercados energéticos globales.
