El exjefe de Seguridad Nacional y figura clave del régimen falleció en un bombardeo atribuido a Israel. También murió el comandante de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani.
El gobierno de Irán confirmó este martes la muerte de Ali Larijani, una de las figuras más influyentes del sistema político de la República Islámica, tras un bombardeo en Teherán atribuido a Israel.
El fallecimiento fue informado por los Guardianes de la Revolución, que calificaron a Larijani como “mártir”. En el mismo ataque también murió el comandante de la milicia paramilitar Basij, Gholamreza Soleimani, junto a familiares y miembros de su equipo de seguridad.
Larijani era considerado un estrecho colaborador del fallecido líder supremo Alí Jamenei y una pieza central en la estructura del poder iraní. A lo largo de su carrera ocupó cargos clave, como ministro de Cultura, negociador del programa nuclear, presidente del Parlamento y, más recientemente, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
Escalada del conflicto
Desde Israel, el ministro de Defensa Israel Katz aseguró que ambos dirigentes fueron “eliminados” en el marco de ataques contra infraestructuras del régimen iraní. Por su parte, el primer ministro Benjamin Netanyahu sostuvo que la muerte de Larijani representa una “oportunidad” para el pueblo iraní.
En contraposición, el presidente iraní Masud Pezeshkian afirmó que, pese a la pérdida, el país continuará su camino y responsabilizó a Israel por el ataque.
Figura clave del régimen
Veterano de la guerra entre Irán e Irak, Larijani había ganado protagonismo en los últimos años dentro del esquema de poder, especialmente tras el inicio del actual conflicto a fines de febrero. Su muerte lo convierte en el funcionario de mayor rango abatido desde el comienzo de la ofensiva.
Los funerales se realizarán este miércoles en Teherán, en una ceremonia que también incluirá a otros militares fallecidos en el marco de la escalada bélica.
