PISA: Argentina quedó 72° y el Gobierno admitió una reducción del gasto en educación para “ordenar” las cuentas
Argentina obtuvo uno de sus peores desempeños históricos en las pruebas PISA 2025. Tras conocerse los resultados, el vocero presidencial Adrián Ravier defendió la política de reducción del gasto y sostuvo que fue necesaria para alcanzar “una Argentina ordenada”.
Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a encender las alarmas sobre la situación de la educación argentina. El país quedó 72° entre 91 participantes en Ciencias, el área principal evaluada en esta edición, y también registró retrocesos en Matemática y Lectura.
En Matemática, el 76% de los estudiantes argentinos no alcanzó el nivel básico, mientras que en Lectura y Ciencias alrededor de seis de cada diez alumnos tampoco llegaron al nivel mínimo esperado.
En ese contexto, durante la conferencia de prensa de este martes en Casa Rosada, el vocero presidencial Adrián Ravier fue consultado por los resultados y por la política de inversión educativa del Gobierno.
La respuesta generó una fuerte repercusión.
“La educación es una inversión fundamental, que puede ser pública y privada. Pero, en relación al dinero que el Gobierno destina al gasto total, hemos tenido que llevar adelante una reducción del gasto para recuperar el orden público, para recuperar la estabilidad de precios, para recuperar una Argentina ordenada”, sostuvo Ravier.
El funcionario explicó que la administración de Javier Milei redujo el gasto público general y sostuvo que, al medir determinadas partidas en relación con el PBI, necesariamente pueden aparecer reducciones.
Según Ravier, el Gobierno achicó el gasto público total del 45% al 30% y aseguró que esa reducción fue necesaria para bajar la inflación, la pobreza y la indigencia.
La declaración se produjo justamente el día en que se conocieron los resultados de PISA, que mostraron un retroceso de los estudiantes argentinos en las tres áreas evaluadas: Matemática, Lectura y Ciencias.
Una discusión que vuelve al centro de la escena
La combinación entre los resultados educativos y las declaraciones oficiales reavivó el debate sobre cuánto invierte el Estado en educación y qué lugar ocupa el área dentro del programa de ajuste del Gobierno.
Desde el Ejecutivo sostienen que el objetivo es ordenar las cuentas públicas y terminar con el déficit. Al mismo tiempo, sectores docentes, universitarios y organizaciones vinculadas a la educación cuestionan que esa política pueda afectar el financiamiento del sistema.
La discusión queda planteada entre dos posiciones: para el Gobierno, la reducción del gasto es parte del camino hacia una Argentina “ordenada”; para sus críticos, el ajuste sobre áreas estratégicas como educación puede profundizar una crisis de aprendizaje que los resultados de PISA volvieron a poner en evidencia.
Lo que muestran los datos, independientemente de la interpretación política, es que Argentina atraviesa un escenario educativo preocupante, con retrocesos en las tres áreas evaluadas y una importante proporción de estudiantes que no alcanza los conocimientos básicos esperados.



