Trágica riada en Nepal y China: hay 31 muertos y cientos de desaparecidos
Una violenta crecida arrasó aldeas, caminos y centrales hidroeléctricas en la región del Himalaya. Cerca de 400 viajeros fueron reportados como desaparecidos y continúan las tareas de rescate.
Una violenta inundación repentina en la frontera entre Nepal y China dejó al menos 31 muertos y cientos de personas desaparecidas, además de graves daños en viviendas, rutas, puentes y centrales hidroeléctricas.
La emergencia se concentra principalmente en el distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal, cerca de la frontera con el Tíbet. La crecida estuvo acompañada por grandes cantidades de barro y rocas que arrasaron distintas zonas y dejaron comunidades aisladas.
El número de víctimas todavía es provisorio debido a las dificultades para acceder a algunas localidades y a los problemas en las comunicaciones. Las autoridades continúan trabajando para determinar el alcance total de la tragedia.
Cerca de 400 viajeros desaparecidos
La Junta de Turismo de Nepal informó que 384 viajeros fueron reportados como desaparecidos en las zonas afectadas. La lista inicial incluye a 291 extranjeros y 93 ciudadanos nepaleses.
Entre los turistas figuran personas provenientes de India, Australia, Países Bajos, Sudáfrica, Reino Unido y Malasia, entre otros países.
Las autoridades aclararon que una persona reportada como desaparecida no necesariamente fue alcanzada por la inundación, ya que los cortes de electricidad, las dificultades en las comunicaciones y el bloqueo de caminos también impiden establecer contacto con quienes se encuentran en la región.

Buscan a trabajadores de una central hidroeléctrica
La inundación también golpeó el proyecto hidroeléctrico Langtang Khola, una central de 20 megavatios que se encontraba en construcción en Rasuwa.
Según la agencia estatal RSS, 60 trabajadores permanecen desaparecidos. Al momento de la crecida, se encontraban realizando tareas dentro de un túnel.
Los daños sobre la infraestructura energética se suman a la emergencia humanitaria y complican todavía más las tareas de asistencia y rescate.

Los equipos de emergencia enfrentan condiciones especialmente complejas. Helicópteros enviados a localidades como Syapru Besi y Timure pudieron sobrevolar las zonas afectadas, aunque en algunos sectores no lograron aterrizar por el nivel del agua y la inestabilidad del terreno.
El Ejército y la Policía de Nepal participan de las tareas para localizar desaparecidos, evacuar a los habitantes de las zonas de riesgo y trasladar asistencia a las comunidades que quedaron aisladas.
Las autoridades también mantienen la vigilancia ante la posibilidad de nuevas crecidas.
Aunque la causa de la inundación todavía se encuentra bajo investigación, una de las hipótesis iniciales apunta a que una avalancha de hielo y rocas habría bloqueado temporalmente un río, provocando posteriormente la liberación repentina de una enorme cantidad de agua.
Del lado chino, las inundaciones y los deslizamientos de tierra afectaron la zona de Gyirong, un importante paso fronterizo del Tíbet.
Los caminos, las comunicaciones y las conexiones eléctricas sufrieron daños, mientras las autoridades desplegaron un operativo de emergencia para localizar desaparecidos y evacuar a las personas que viven en las zonas más expuestas.
El gobierno chino envió miles de artículos de ayuda, entre ellos tiendas de campaña, ropa, mantas, camas plegables y otros elementos destinados a los damnificados.
La situación continúa en desarrollo y el número de víctimas podría aumentar a medida que los equipos de rescate logren acceder a las comunidades que permanecen aisladas.



