Bombardeos de Israel causaron más de 300 víctimas fatales en pocos minutos y profundizan la crisis en Medio Oriente pese a intentos de tregua impulsados por Donald Trump.
Un ataque aéreo masivo de Israel sobre Líbano dejó más de 300 muertos y más de 1.100 heridos, según autoridades locales, en una ofensiva relámpago que se produjo horas después del anuncio de un alto el fuego temporal en la región.
La operación, que duró apenas 10 minutos, fue calificada por las Fuerzas de Defensa de Israel como el mayor ataque coordinado desde el inicio de su campaña militar, con bombardeos sobre más de 100 objetivos vinculados a Hezbolá en Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del país.
El anuncio previo de una tregua de dos semanas había sido impulsado por el gobierno de Donald Trump en un intento por frenar la escalada regional. Sin embargo, desde Israel señalaron que ese acuerdo no incluía el frente libanés, en medio de un conflicto que involucra también a Irán y a distintos actores aliados en la región.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostuvo que las operaciones continuarán “donde sea necesario” con el objetivo de debilitar a Hezbolá y garantizar la seguridad en el norte de su país.
Desde Líbano, el presidente Joseph Aoun calificó el ataque como una “masacre”, mientras que desde Teherán denunciaron una “flagrante violación” del alto el fuego y reclamaron la intervención de Estados Unidos para frenar la ofensiva.
Los bombardeos impactaron también en zonas densamente pobladas de Beirut, generando escenas de destrucción y colapsando hospitales, donde comenzaron a llegar heridos con lesiones graves y múltiples traumatismos.
El conflicto se enmarca en una escalada iniciada a fines de febrero, tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán que derivaron en represalias en distintos puntos de Medio Oriente. Desde entonces, los enfrentamientos se intensificaron con la participación de grupos aliados como Hezbolá en Líbano.
Pese a los esfuerzos diplomáticos, la situación sigue siendo incierta y la posibilidad de una desescalada parece lejana, en un escenario donde las tensiones regionales continúan en aumento y el impacto humanitario se agrava día a día.
